miércoles, 14 de mayo de 2014

Carta de una enfermera a la compañera Cristina

Querida Compañera Cristina:

Hoy es 28 de Abril y acabo de terminar de escucharte hablar por cadena nacional. Una vez mas, una clase magistral sobre cómo, con política se le cambia la vida a la gente.
Pero fue tu discurso "informal", aquel que solés darle en el Salón de Las Palmeras a los militantes, el que me motivó a escribirte. Realmente no tengo muchas esperanzas de que recibas esta carta (debés recibir miles y miles de cartas, no?) pero me gustan las causas difíciles.

Te cuento un poco de mí: soy Cecilia. Tengo 35 años y soy Licenciada en Enfermería. Antes de seguir te voy a pedir que cierres los ojos y pienses qué es para vos una enfermera. Listo? Bueno, sigo: El objeto de esta carta es hablarte justamente de mi profesión.
Todavía no tengo muy en claro por qué decidí estudiar esta carrera (tal vez no sea lo mejor que pueda decir alguien que está tratando de hacer fomento de su profesiòn, no?). Supongo que tendrá algo que ver mi historia personal y el padecimiento de una larga enfermedad por parte de mi madre, quien perdió la batalla cuando yo tenìa 15 años. También tendrá algo que ver un viaje que hicimos con el que en ese entonces era mi novio (hoy mi marido) al norte de la Provincia de Salta en 2003. Fue la primera vez que ví los efectos reales de años y años de pobreza y retraso (pero la verdadera pobreza, no la que nos quieren vender hoy, eh?).
Recuerdo caminar por una zona de campos y fincas (las tierras mas ricas y productivas de la provincia) y ver a los costados los ranchos junto a los cursos de agua sucia, con la que la gente se bañaba, cocinaba y se hidrataba. Nunca me voy a olvidar ni de esa imágen ni de la necesidad que sentí de trabajar para que eso cambie.
Volví a Buenos Aires, renuncié a un muy buen puesto que tenía en el área comercial de una empresa de telecomunicaciones y me anoté en la carrera de Enfermería. Todos en mi familia pensaban que me había vuelto loca! Y claro, vengo de una familia de clase media, todos con título universitario, que cuando se enteraron lo que iba a estudiar trataron de disimular un poco su cara de espanto. Como si ser enfermera fuese una condena. A pesar de ello, en 2 años y medio me recibí, me casé con mi novio y nos fuimos a vivir a ese pueblito del norte de Salta (por suerte a mi marido le ofrecieron un trabajo como biólogo allí).
Mi ilusión era poner un puestito de salud: ahí...donde de la gente lo necesitaba. Estar cerca de la comunidad, vivir con ellos. Pasar y tomar mate, y de paso chequearle las vacunas a los chicos. Desarrollar actividades  que mejoren la salud de la gente, construir con ellos un sistema de salud abierto y participativo. Tenía tantas ganas de trabajar!
Lamentablemente, no pude. Me topé con una pared gigante e infranqueable construida en base trabas burocráticas y falta de visión y decisión política que impidieron que, a pesar de que vivía a 30 metros de ese puestito de salud (que estaba vacío y destruido), pudiera trabajar. Los peones de campo y sus familias tenían que caminar 8 km. hasta el hospital del pueblo para poder acceder a atención sanitaria. Y yo ahi! Sin poder hacer nada! Y encima, cuando llegaban al Hospital tampoco había suficientes enfermeras para atenderlos!. Sentía tanta impotencia...

Pero no me dí por vencida, ya que soy bastante obstinada. Seguí estudiando y obtuve el título de Licenciada. No se si sabías, pero nuestra carrera tiene un gran popurrí de títulos posibles: Auxiliar, Técnica en Enfermeria, Enfermera Universitaria, Licenciada y hasta Doctora en Enfermería!. Aunque lamentablemente, sólo una pequeña proporción del total de enfermeras del país alcanza el título de Licenciada. Para terminar la licenciatura, tuve que presentar un trabajo de investigación final. El tema de mi tesis fue el estudio del rol de las enfermeras de atención primaria de la salud. Uno de los hallazgos mas significativos del trabajo fue que la gran mayoría de las enfermeras era mayor de 45 años y poseía el nivel mínimo de formación (auxiliar, 1 año de duración). Lo mas doloroso fue encontrarme con el hecho de que, al preguntarle a las entrevistadas si creían que la enfermería era una profesión, una gran mayoría contestó que no. La conclusión a la que llegué fue que las enfermeras están mal formadas y poco valorizadas dentro del sistema de salud.

En definitiva, terminé la Licenciatura y logré obtener un cargo docente en la Universidad Nacional de Salta. Estaba convencida de que formando nuevas enfermeras iba a poder plasmar todo aquello que yo hubiese querido hacer en mi puestito sanitario!.
Con los alumnos recorrimos barrios pobres de la zona de Tartagal. Visitamos a las familias, aprendimos juntos como tratar la basura cuando no hay servicio de recolección de residuos y de esa manera evitar enfermedades. Trabajamos junto a las familias para prevenir el dengue y la diarea infantil, concientizamos mucho a los alumnos sobre la importancia de tener una visión intercultural de la salud en una región donde todavía hay muchas familias originarias que conservan sus maneras de curar, de alimentarse y de comunicarse. Fue una experiencia maravillosa!
No obstante, resultaba muy frustrante ver como mis alumnos, a medida que avanzaban en la carrera iban perdiendo el entusiasmo con el que habían empezado. Es que fueron descubriendo que el trabajo de las enfermeras es muy duro y muy poco reconocido, no sólo económica sino social y profesionalmente.

Por esas cosas de la vida, con mi familia tuvimos que radicarnos por un año en Estados Unidos. Como yo no tenía matrícula profesional para trabajar como enfermera allí, hacía "changas" como interprete de pacientes latinos en los servicios de salud. Y fue entonces cuando pude ver otra realidad para mi profesión. Sí, ya se.... Estados Unidos no es un buen ejemplo de sistema de salud público y solidario. Y creeme que yo era la primera en contarle a todo el mundo sobre nuestro magnífico sistema de salud público gratuito!. Pero si hay algo que realmente hay que reconocerle a los americanos es la importancia que le dan a las enfermeras en su sistema de salud. Y por una sencilla razón: ser médico en Estados Unidos cuesta alrededor de 1 millón de dólares. Por lo tanto, aquellos que tienen el privilegio de pagarse la universidad toman la decisión luego de ejercer la medicina en aquellas áreas que son mas lucratvias: cirugía, odontología, neurología, etc. dejando un gran espacio para que otras profesiones se hagan cargo de lo que los médicos no hacen porque no es rentable. Y es así como las enfermeras en Estados Unidos son el centro neurálgico del sistema: manejan hospitales enteros, realizan partos, mamografías, manejan los sistemas informáticos, hacen investigaciones, diseñan polìticas públicas, asesoran en temas legislativos, coordinan grupos, etc, etc, etc. . Debo decir que sentí mucha envidia. Y ojo, yo no soy para nada pro-yanqui eh? Pero en esto, creo que son un buen ejemplo.
Durante el tiempo que estuve en California aproveché para hacer muchos cursos relacionados con Sistemas de Información médica, informática en salud, estadística y demás. Estaba decidida a volver a la Argentina y trabajar muy fuerte para lograr que mi profesión finalmente ocupe el lugar que le corresponde. Incluso apliqué para una beca de investigación que ofrece el Ministerio de Salud aquí en Argentina para indagar sobre las habilidades que tenemos las enfermeras para hacer uso de información científica para la toma de decisiones en nuestra práctica.

Hace poco volvimos al país. Nos mudamos a Santa Fe. Inmediatamente empecé a recorrer los hospitales y servicios ofreciendo mi currículum. Lamentablemente no he tenido suerte. A pesar de que las enfermeras somos un recurso vital, hoy en día no se asigna prioridad para sus nombramientos, y sólo es posible ingresar al sistma si una enfermera muere o se jubila. Sé que en algunas provincias se está haciendo un esfuerzo muy grande par paliar esta situación, pero aún sus efectos son dispares.
Por otra parte, las condiciones de trabajo de las enfermeras son muy desfavorables ya que, en general, los salarios no están a la altura de las responsabilidades que debemos afrontar. Esto lleva a muchas colegas a tener que tener dos empleos con el consiguiente desgaste que ello significa. Tampoco se incentiva la formación de enfermeras de grado y posgrado, ya que en la mayoría de las provincias,nuestra carrera no está incluída en los planes de carreras profesionales ni de residencias, como sí tienen los médicos, kinesiólogos y demás miemrbos del equipo de salud.
Ah! Y tampoco me salió la beca... y ojo que no lo digo de resentida. Estoy segura de que todos los proyectos beneficiados son muy importantes para mejorar nuestro sistema de salud, pero ninguno de los proyectos estaba relacionado con Enfermería!.

Seguramente te estarás preguntado ¿Y dónde están las dirigentes enfermeras?. Lamentablemente nuestra profesión ha tenido una capacidad de liderazgo muy pobre, a pesar de que contó con dos grandes mujeres que la apoyaron: Sabías que la principal impulsora de nuestra profesión en Argentina no fue una enfermera sino una médica? Si! Fue Cecilia Grierson quien fundó la primer Asociación profesional de enfermeras y masajistas, y la primera en decir que las enfermeras eramos fundamentales para el sistema de salud. Imaginate, médica y mujer a mediados del siglo XIX... misión imposible! Y sin embargo, lo logró.
La otra gran impulsora de la enfermería argentia fue nuestra querida Evita: ellá fundó la Escuela de Enfermería de la Fundación Eva Perón, de donde salieron enfermeras con una gran vocación militante y profundamente comprometidas con el modelos de salud del Dr. Carrilo basado en el acceso a la salud pública y universal. Evita concebía a las enfermeras como un eslabón fundamental del movimiento nacional y popular en el sector salud. Lamentablemente no quedó rastro de esto (como de muchas otras cosas) después del 55.
Pero que tiene que ver esto con nuestra dirigencia? Y mucho...desafortunadamente, no hemos tenido líderes profesionales que honren ese pasado, sino por el contrario, han tratado de ocultarlo y negarlo durante mucho tiempo. Sabías por ejemplo que muchas enfermeras nos oponemos a que el día de la Enfermera se celebre el 21 de Noviembre ya que ese día fue instaurado en honor a la Virgen de los Remedios por la Revolución Libertadora que derrocó al General Perón?. Sin embargo, muchos de nuestros dirigentes, quienes incluso se hacen llamar peronistas, siguen festejando ciegamente esa fecha.
Nuestra profesión está atrasada, sub-valorada por la sociedad y carente de líderes que la hagan crecer. Y lamentablemente los mecanismos de participación asociativo y sindical están muy limitados por aquellos que no quieren que nada cambie, para perpetuarse en cargos de los que sólo ellos se benefician. Sabés cuántos miembros tiene la asociación mas grande de enfermeros del país? No llegan a 500.... de 100,000 enfermeros a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio. La crisis de representatividad es enorme.
Nuestros colegas están desalentados y desunidos. Y es muy difícil lograr que gente joven elija la carrera. Lamentablente se la asocia con un trabajo insalubre, ingrato y mal reconocido. Esto tiene efectos negativos sobre la cantidad de egresados de nuestras escuelas.
Y tampoco hay cargos jerárquicos y de investigación habilitados para nuestra profesión, lo que permitiría que muchos vean en la Enfemería una forma de ascenso social, como lo son todas las demás profesiones.
Si...ya se.. un poco mala onda me puse, no? Pero ahora viene lo bueno.

Te acordás que al principio de la carta te pedí que cierres los ojos y trates de pensar en qué era para vos una enfermera? Bueno, ahora te voy a contar lo que es una enfermera para mí: es el corazón del hospital y del sistema de salud, la que sabe los nombres de todos los chicos del barrio y puede decir a cuál le faltó pasar por el control de rutina, la que planifica campañas de vacunación, la que administra recursos y actúa en situaciones de catástrofe, la que realiza primeros auxilios a víctimas de accidentes de tránsito, la que ayuda a un adulto mayor a higienizarse pero también lo asesora sobre cómo controlarse la diabetes y la presión, la que enseña y forma nuevas enfermeras con espírituo crítico, la que ayuda a prevenir adicciones, la que investiga y desarrolla nuevas teorías, la que asesora y participa en decisiones sobre el sistema de salud, la que visita escuelas y fábricas para ayudar a las familias a vivir mas saludablemente, la que lucha para que las desigualdades de acceso sean cada vez menores. Para mí la enfermera es pensar que "La Patria es el otro".
Ahora quisiera preguntarte.... mì imágen se parece a la tuya?.
Me ayudarías a hacerla realidad? 


Gracias por leerme.
Atentamente
Lic. Cecilia Santos
ceciliasp@gmail.com

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