lunes, 14 de junio de 2010

Diálogo o Piquete?


Diálogo o piquete?

Mucho se ha hablado (y se hablará) de la falta de diálogo que reina en nuestra sociedad. Se invoca a este recurso -el del diálogo- como la solución a todos los problemas nacionales. Y la vez, desde sectores muy definidos, se arguye que es la falta del mismo una forma intencionada de hacer política y de llevar adelante medidas impulsadas por este gobierno.
Arbitrariamente podemos puntualizar el inicio de pedido de "diálogo" a partir del debate sobre la resolución N° 125.
Fue entonces, cuando la sociedad tuvo la posibilidad de participar en uno de los debates ideológicos más interesantes que se hayan dado en la Argentina. Desde entonces, ciertos sectoresinstalaron la necesidad insatisfecha de diálogo como bálsamo para apaciguar los rencores, calmar los enojos y devolver al país a una supuesta senda democrática y republicana.
Particularmente, aquel sector de la sociedad que mediante el bloqueo de las rutas provinciales y nacionales sometió al país a un lock out patronal generando desabastecimiento de alimentos y suba de precios, fue el que después enarboló la bandera del diálogo balsámico sanador de todas las heridas.

La pregunta entonces es: Qué entendemos por diálogo? Es acaso simplemente hablar uno después de otro?. O será que para dialogar hay que partir de la base de que no todos dialogamos de la misma manera?. Es decir, hay muchas cosas para decir y muchas realidades desde donde dialogar, y por lo tanto todos tenemos que estar dispuestos a escuchar la realidad del otro.
Tal como está planteada la cuestión, hoy el diálogo suena más a discurso inapelable que a igualdad de opiniones. Pareciera que el diálogo debiera reducirse a un sector diciendo lo que está bien (la no distribución justa de la riqueza, la no intervención del estado en los negocios, la defensa a priori del poder económico por sobre la sociedad, etc.) y otro sector (generalmente aquel que es víctima de lo anterior) que tiene que estar dispuesto a escuchar y acatar. Y a eso llamaríamos consenso?. O preguntándolo al revés: Acaso se dialoga cuando los sectores más castigados, desesperados por ser oídos cortan rutas calles o avenidas, despertando de inmediato las "voces del diálogo" pidiendo justamente acallar esas protestas?.

Los esclavos del diálogo

[autopista oran pichanl[3].jpg]En un pueblo pequeño del norte de Salta llamado Colonia Santa Rosa, un grupo de peones rurales mantuvo paralizada la cosecha frutihortícola durante 4 días mediante un piquete que bloqueaba el camino de acceso a las fincas. Durante los días que duró la protesta, ningún vehículo particular y mucho menos los camiones transportadores de la cosecha, pudieron atravesar el piquete. El reclamo de los trabajadores autoconvocados reclamo era muy básico: salario digno, 8 horas de trabajo y la erradicación del trabajo infantil.
Los líderes del piquete (que no se tapaban la cara ni amenazaban con palos) afirmaban que los patrones – rápidos para hacer de la necesidad un negocio- están pagando $4 la hora de trabajo cuando el mínimo establecido por ley es de $9,75. Aseguraron además que son obligados por los capataces de estancia a trabajar más de 10 horas seguidas, sin siquiera tener la posibilidad de ir al baño. Denunciaron también que se contratan a niños y niñas (a quienes se les paga menos aún) para fumigar los cultivos sin la más mínima protección.
Incluso el mismísimo Ministro de Trabajo de la Provincia, el Sr. Rubén Fortuny reconoció que los trabajadores rurales de Colonia Santa Rosa son sometidos a un régimen "que se parece a la época de la esclavitud". En diálogo radial con el Ministro, María Chaile –vocera de los trabajadores autoconvocados- expresó que los controles llevados a cabo por ese Ministerio "no sirven porque los enviados del funcionario comen asado con los patrones".
Aquí queda plasmado el abismo entre ambas realidades: El Ministro, cómodamente sentado en su despacho de Salta Capital se cae del catre, y la trabajadora con el frío de toda una noche de protesta, desnuda un secreto a voces.

De qué lado del piquete estás, Amigo?

Yo -que para llegar a mi casa debo atravesar ese camino- y a pesar de que adhiero plenamente a este reclamo, pretendí que me dejaran pasar. Es más, consideré "imperativo" que me dejaran pasar.
Instintivamente pensé que mi necesidad era más importante que la de ellos, pero luego me dí cuenta de que ese razonamiento partía puramente de mi realidad: Yo estoy de este lado y mi hijo, mi casa y mis cosas, de aquel. Yo necesitaba cubrir esa distancia.
Cuando las mujeres me respondieron que ellas también tenían a sus hijos solos en sus casas, sin abrigo y con hambre (así sentía yo que estaba mi hijo en ese momento, aunque lejos de ser así) me quedé sin argumentos.
Ese era, entonces, el momento de la verdad. El momento de poner a prueba todo lo que dije y pensé durante mucho tiempo sobre la igualdad social, la injusticia y el compromiso con el otro.

Acaso estaba dispuesta yo a sacrificar mi tranquilidad y bienestar para ayudarlos a ellos que, sin ninguna duda, la están pasando mucho peor que yo? Estaba dispuesta a dialogar con ellos desde su lado del mundo y no del mío?
En definitiva, que porción de nuestra realidad estamos dispuestos a ceder para migrar a la realidad del otro, sobre todo de aquel que tiene tanto menos que yo?.

Cuando nos damos cuenta de estas situaciones, vemos que es inútil plantear la necesidad de diálogo si no estamos dispuestos a entender que nuestros actos y formas de ver el mundo se acaban allá donde empieza el piquete. Y allí aparece la otra verdad, igualmente digna de ser escuchada, aunque históricamente acallada.
Es de hipócrita exigir consenso si lo que en realidad se pretende es mantener el status quo que asegura mi calidad de vida, a pesar de que ello deje afuera a muchos.
Es de soberbio asegurar que el que menos tiene es además, el menos capacitado para describir la realidad y -por qué no- enseñarnos nuevas formas de resolverla.
Tan contradictoria es nuestra situación (por "nuestra situación", me refiero a la de aquellos que no tenemos que preocuparnos por qué comer hoy a la noche), que protestamos y pataleamos cuando peones, obreros o estudiantes nos cortan el camino. Sentimos que se están interponiendo en la senda de nuestra vida, cuál maleantes incivilizados dignos de una segunda Campaña del Desierto!. Pero no pensamos que tal vez son modos de hacernos ver cuán egoístamente parcial es nuestra forma de percibir lo que nos rodea.

Creo que a esta altura es inútil plantear la discusión de si es correcto o no cortar una ruta, un camino o un puente. Hay que hacernos cargo de los piquetes. Y no lo digo en el sentido de reconocer cínicamente la pobreza para luego martirizarnos para la foto. Cuando hablo de hacernos cargo de los piquetes (y hablo de los piquetes de la pobreza y no de los de la abundancia), es reconocer que hay otro que pide desesperadamente ser escuchado. Significa salir de nuestro abyecto mundo para sacar la cabeza y mirar alrededor.

Significa que aquel que es pobre, inculto o morocho tiene mucho para enseñarnos.

domingo, 25 de abril de 2010

Mas educación?

Mas educación?

Ma. Cecilia Santos Popper

El reclamo por “más educación” ha sido, a lo largo de nuestra historia, uno de los slogans electorales más efectista al que cualquier político pueda apelar. También se lo utilizó frecuentemente, y con razón, en incontables manifestaciones populares, encabezando la lista de deudas pendientes que el estado tiene con la sociedad.

Fue en el primer gobierno de Perón cuando se instaló el concepto de “Más Educación” a través del acceso a la escuela primaria y secundaria de gran parte de los hijos de los “descamisados” que hasta entonces veían la tiza y el pizarrón como una utopía imposible de alcanzar. Pero fue también durante ese gobierno que, como contradictoria respuesta a las voces anti-peronistas que clamaban “abajo la dictadura de las alpargatas”, las manifestaciones obreras respondían “alpargatas sí, libros no”.

Durante la última dictadura militar la educación también fue víctima de la “lucha contra la subversión”. Por razones de “seguridad nacional” se suprimieron contenidos tales como la teoría de los conjuntos, la formación cívica, y hasta cierta literatura infantil que pecaba de contener “cuestionamientos ideológicos-sociales (…) ilimitada fantasía” o que cuestionaban “…la organización del trabajo, la propiedad privada y el principio de autoridad.” [i]

Con el retorno de la democracia, se hicieron algunos esfuerzos para “tapar” los baches que la dictadura había dejado. Por eso se instauró, por ejemplo, el Ciclo Básico Común en las universidades, el cual, mediante materias como Pensamiento Científico o Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado, pretendía compensar todo aquello que durante la educación secundaria se hubiera “omitido”.

Ya durante la década de los noventa, y siempre bajo la excusa de “más educación”, se aprobaron leyes, reformaron sistemas educativos y acondicionaron contenidos pedagógicos conforme a las reglas que el neoliberalismo imponía. Así surgió la implementación en 1995 de la Ley Federal de Educación que instauraba el tristemente célebre “EGB Y Polimodal” (sistema que ya hacía 10 años había fracasado en España), transformando lo que antes se concebía como una educación para culturizar, en una educación para trabajar. Pero no porque desarrollase en los alumnos habilidades técnicas o críticas, sino porque precarizaba enormemente los contenidos bajo la óptica del utilitarismo (el famoso “y esto ¿para qué me sirve?”) y la necesidad de mano de obra barata.

El deterioro de la calidad educativa podía constatarse de una manera muy coloquial y popular. El promedio de respuestas correctas en el “Ping Pong de Preguntas y Respuestas de Feliz Domingo”, cayó estrepitosamente durante la década de los 90 y 2000.

Luego de la crisis del 2001 y más puntualmente a partir del 2006, con la sanción de la Ley Nacional de Educación, se intentó rectificar el rumbo educativo del país, afirmando que esta “…(la educación) constituye una prioridad nacional y una política de estado para construir una sociedad más justa, reafirmar la soberanía e identidad cultural, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, respetar los derechos humanos y libertades individuales (…) y fortalecer el desarrollo económico-social del país.”[ii]. Por primera vez en muchos años, se lograba por ley, la inalcanzable meta de que el 6% de PBI se invirtiese en educación.

Siguiendo este sinuoso e intrincado camino que nuestra educación ha recorrido en los últimos 60 años, comienzo a preguntarme cuáles son los verdaderos problemas que presenta la educación argentina. ¿Qué es lo que pedimos cuando reclamamos “Más educación”?. En definitiva, ¿qué es lo que se necesita para mejorar la educación que reciben nuestros hijos?

Estas preguntas han surgido en mi mente, luego de toparme con diversas situaciones en las que me he dado cuenta de que las fallas y carencias educativas hoy no necesariamente tienen que ver con una cuestión de recursos materiales ni humanos (el salario real promedio de los docentes de la mayoría de las provincias, está en su máximo histórico)[iii]. Me inclino a pensar que los problemas vienen por otro lado. Por el lado de aquello que decía Paulo Freire sobre como las sociedades que viven bajo sistemas de exclusión y desigualdad, replica estas situaciones en los métodos de enseñanza a través de la “filosofía del oprimido”.

Para sustentar esto que digo, me valdré de dos situaciones puntuales que dejan al descubierto nuevas dimensiones del problema de la educación en nuestro país. Curiosamente (o no) ambas se desarrollan en el norte de la Provincia de Salta, donde las desigualdades siempre se ven potenciadas.

La primera situación se dio en Diciembre de 2009. El Ministerio de Educación de la Provincia de Salta, y mediante el Programa de Mejoramiento del Sistema Educativo (PROMSE) del Ministerio de Educación de la Nación, hizo efectivo el envío de 8 computadoras personales de última generación con conexión WIFI, sus respectivos monitores LCD y estabilizadores de tensión, 3 centros multifunción (impresora, scanner y fotocopiadora) más un retroproyector lumínico con la correspondiente pantalla gigante. Dicho equipamiento debía ser entregado a una escuela rural ubicada en la Cuidad de Colonia Santa Rosa, a donde concurren aproximadamente 300 alumnos de escuela primaria.

Dicho equipamiento permitiría a los alumnos, no sólo aprender a utilizar herramientas informáticas, abrirles una “ventanita” a un mundo totalmente diferente al que viven. De más está decir que la computadora no sólo es un instrumento de procesamiento audiovisual, sino que se ha convertido en una herramienta de expansión de los límites del aprendizaje de los niños y, por qué no, también de inclusión social.

Hasta aquí, todo bien. Cualquiera estaría tentado a pensar que la llegada de estos recursos sería valorado cual maná caído del cielo por parte de las autoridades y docentes de la escuela, ¿no? ¡Qué más puede pedir un maestro rural que computadoras para que los chicos, que en su mayoría no tienen siquiera acceso a la televisión, puedan explorar y conocer más sobre el mundo!

Pues no. Pareciera ser que, muy por el contrario, las computadoras fueran un castigo, una carga, trabajo extra. Algo que viene a romper con la cómoda rutina escolar de seguir al pie de la letra lo fijado en la programación escolar, que cada docente sigue al pie de la letra. Pareciera que, ante el desconocimiento de qué hacer con la tecnología que pone a disposición, la solución es relegarla para seguir refugiándose en la seguridad que la rutina y lo “conocido” nos ofrece, sin importar las oportunidades de aprendizaje e inclusión cultural que se pierdan en el camino. Abril de 2010: las computadoras siguen embaladas…

La segunda experiencia tuvo lugar en una escuela primaria de otro “pueblo muy pequeño del norte de la provincia de Salta”. Un grupo de personas con cierta experiencia en Bibliotecas fuimos convocados para que, voluntariamente, colaboremos con la organización y puesta en marcha de la Biblioteca escolar dado que esta se encontraba en desuso.

Lo primero que uno pensaría sobre la biblioteca de una escuela pequeña de un pueblo pequeño, es que no tendría mucho que organizar, ¿no?

Luego uno trataría de encontrar la manera de conseguir libros, material audiovisual, revistas, etc. para llenar sus estantes. En general, ese material es donado desde las grandes ciudades cuando ya nadie lo necesita, generándose así una especie de cultura de segunda mano.

Para nuestra sorpresa, llegamos a la escuela y nos topamos con un tesoro bibliográfico!

Jamás pensamos que íbamos a encontrar tamaña cantidad de libros nuevos, modernos, actualizados. En definitiva, DE CALIDAD. Más de 1000 volúmenes, entre manuales escolares editados este año, material destinado a los maestros versando sobre temas tan importantes como pedagogía, enseñanza de las ciencias, ecología, poesía.

Una edición a todo color de “Cosmos” de Carl Sagan que más de uno envidiaría, libros de relatos y leyendas indígenas, cuentos de García Márquez con ilustraciones infantiles…En definitiva, un verdadero paraíso. Todo este material fue enviado por el Ministerio de Educación de la Nación.

Lo más llamativo (y triste) era que los libros estaban bajo llave y sin uso. Esos libros, que el estado compró, envió y destinó para cada uno de los alumnos de esa escuela (en particular, los manuales escolares deben ser entregados GRATUITAMENTE A LOS ALUMNOS) dormían sobre una mesa empolvándose de abandono. Ningún alumno los estaba aprovechando, ningún docente estaba investigando sobre las nuevas tendencias pedagógicas. En conclusión: Nadie va a la biblioteca.

Según la vicedirectora, “…los chicos van a empezar a venir cuando tengan alguna hora libre…”. ¿Acaso los libros son para cuando no hay nada más que hacer? Es que no se considera la lectura y la exploración intelectual como parte del aprendizaje?

Un día, mientras nos encontrábamos en la placentera tarea de desempolvar, hojear y clasificar los libros, una alumna de segundo grado se acercó a mí. La invité a pasar y a que eligiera un libro para leer. Y ahí descubrí una de las más grandes ironías. En esa selva de libros y letras, tan cerca de las aulas… y la niña no sabía leer.

Han sido estas experiencias las que me han llevado a pensar que, definitivamente, tenemos que re-pensar la educación en nuestro país. Ya no es, evidentemente, una cuestión de dinero e inversión (aunque hay casos en los que, lamentablemente todavía lo es, como es el caso de la Ciudad de Buenos Aires donde no se prevé aumento de presupuesto educativo para el 2010).

Hoy el desafío pasa por “invertir” en una nueva visión de lo que es enseñar y aprender. Los docentes tienen que animarse cambiar y sentirse, entonces, agentes de cambio y promoción social. La escuela tiene que enseñarle a los chicos a pensar, a dudar y a cuestionar como forma de aprender y sobre todo, para SER LIBRES.

Los padres tenemos que fomentar en nuestros hijos la pasión por el conocimiento y la curiosidad por aprender, haciéndoles entender que la vida estará minada de cuestiones por resolver, y que por eso es imprescindible aprender a pensar.

La sociedad entera tiene que entender que la educación no es sólo cuestión de números y días de clase.

Durante una evaluación en un curso de física, Neils Bohr (físico danés ganador de un Premio Novel en 1922) fue cuestionado por no proponer la respuesta “convencional” a un problema planteado por su docente. El respondió que efectivamente conocía esa respuesta, pero que también existían “…muchas otras maneras de resolver el problema”, pero que a lo largo de sus estudios, los docentes le habían enseñado a pensar y no simplemente a dar la respuesta esperada.

Creo que este ejemplo demuestra cómo, mediante la educación se puede ser libre. Pero sobre todo, se pueden acortar las distancias entre los hombres.

Evidentemente, tenemos que aprender una nueva forma de aprender.



[i] Resol. N° 480 Del Ministerio de Educación de la Prov. de Córdoba, 1977

[ii] Art. 3 de la Ley Nacional de Educación (2006)|

miércoles, 7 de abril de 2010

Sobre la guerra mediática del imperialismo

MIÉRCOLES 7 DE ABRIL DE 2010

Sobre la guerra mediática del imperialismo
Raúl Arroyave Arango (MOIR)


Introducción

"Una mentira repetida mil veces termina por convertirse en verdad". Tal era el lema de propaganda de los nazis y tal el basamento de los ataques mediáticos con que la gran prensa moderna ha pretendido moldear la opinión pública mundial. La gran prensa es el cuarto poder, no sólo por todo lo que puede hacer en materia de desinformación, tergiversación, ocultamiento, manipulación, cortinas de humo y linchamiento mediático, sino porque de hecho, es propiedad de los grandes monopolios financieros ligados siempre al poder político que controla el Estado.

Sin rigor alguno y sin profundizar en los hechos, la difusión de las noticias, análisis y comentarios sobre los diversos acontecimientos mundiales está imbuida de una tremenda carga ideológica que la convierte en un fuerte instrumento de lucha en la actual geopolítica mundial. La elaboración noticiosa está a cargo de un puñado de agencias a nivel mundial por lo cual, en el mundo se sabe solamente lo que ellas digan. Se construye así la uniformidad del pensamiento que choca con toda la palabrería sobre la libertad de expresión y el acceso democrático a los medios masivos de comunicación. Cuando entidades como la SIP (sociedad Interamericana de Prensa) que agrupa a los grandes medios de comunicación del continente peroran sobre la libertad de expresión lo hacen es reclamando libertad para defender los intereses de los monopolios en cada país no para lograr una verdadera democratización de los medios de comunicación.

La primera sacrificada en toda guerra es la verdad. Lo que hoy se vive en el mundo es una feroz lucha por la hegemonía entre todos los grupos monopólicos. La ansiada supremacía unipolar del imperialismo norteamericano después de la guerra fría está siendo cuestionada en todas partes. Europa, China, Rusia, hasta el propio Japón, Brasil, India y otros países menores buscan su espacio bajo el sol. La intensidad de esta confrontación por el control de los mercados y las fuentes de materias primas se acrecienta por la guerra mediática que se convierte en preludio de futuras agresiones militares.

Algunos ejemplos

Las agencias de prensa internacional han lanzado una feroz campaña de desinformación y ataque contra todos los proyectos de izquierda en América Latina. Esta guerra mediática no ha escatimado esfuerzos ni se ha parado en procedimientos para lograr el propósito de desprestigiar y socavar a gobiernos que han cometido el crimen de seguir su rumbo histórico por fuera de los dictámenes imperiales de la Casa Blanca o de los monopolios Europeos y sus gobiernos de derecha.

Han fabricado en Venezuela a un Dictador sin importarles que Chávez ha ganado holgadamente y sin fraude, diez de las últimas once elecciones que allí se han convocado y han elevado a la categoría de detenciones políticas que atacan la liberad de expresión las decisiones judiciales contra personajes de la política y los medios, sin que interese que ellas se deben a concretas acusaciones de corrupción y malversación de fondos públicos, evasiones fiscales, calumnias y subversión del orden desde los medios de comunicación, hechos que contravienen las estipulaciones del código penal de Venezuela.

El Juez Baltasar Garzón se convirtió por un tiempo en el campeón de esa especie de Justicia Colonial en virtud de la cual, desde España se arrogaron la potestad de judicializar en el mundo entero a quien se les diera la gana. Pero la buena estrella del juez Garzón duró hasta que se atrevió a hurgar en la historia ibérica para destapar los crímenes cometidos por la dictadura franquista. El juez se transformó de ubicuo juzgador en reo común.

Hoy su lugar lo ocupa otro juez, Eloy Velasco a quien le ha dado por difundir la trama del acuerdo Chávez-Eta-Farc para poner a Venezuela en la picota mundial. Nada extraño si se tiene en cuenta que informes provenientes del Pentágono, la Casa Blanca y el Comando Sur dan cuenta de una Venezuela transformada en guarida de forajidos, en expedita ruta del narcotráfico y en el próximo país integrante del "Eje del mal" que amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos. ¿No es todo esto el prolegómeno de una invasión? Es decir, ¿Una "dictadura" que "concentra" los poderes, que "persigue" opositores, que "ataca" la libertad de expresión y que además se "junta" con terroristas, los "oculta" en su territorio y "favorece" al narcotráfico, no merece ser derrocada por la fuerza? ¿Y ese derrocamiento no es mucho más necesario si resulta que esa "dictadura" se asienta en un territorio rico en petróleo y minerales estratégicos?

Estados Unidos invadió a Irak después de mentir ante la ONU y el mundo entero sobre el arsenal de armas de destrucción masiva. Hablaron de implantar en ese país una democracia al estilo occidental pero sólo bastó que las recientes elecciones fueran ganadas por la oposición para que procedieran a desconocerlas. Hablan de aislar a Irán por su proyecto nuclear, pero silencian que países amigos de Estados Unidos, como Pakistán a Israel son potencias nucleares y que en este último, el científico nuclear Mordekai Wanunu que divulgó el secreto paga una condena de 18 años por hacer esta revelación, sin que ninguna agencia noticiosa del mundo imperialista hable de sus derechos humanos.

La hipocresía de las agencias de prensa imperialistas sobre las reelecciones presidenciales no tiene nombre. Machacan una y otra vez en las de Chávez, pero guardaron prudente silencio sobre la de Uribe Vélez y callaron cómplices hasta que estuvo a punto de conquistar la segunda. Sin embargo olvidan al presidente Karzai de Afganistán que fue reelegido como candidato único después del retiro de su contendor por fraude electoral y las sucesivas reelecciones por 28 años de Hosni Mubarak en Egipto y por 22 años de Zine El-Abdine Ben Ali en Túnez, leales aliados incondicionales de Estados Unidos.

La última gran ofensiva mediática de las agencias noticiosas imperialistas tiene que ver con las huelgas de hambre en Cuba. Al unísono salieron a respaldarlas tanto desde Estados Unidos como de Europa, estatuyéndolas, sin un mínimo de rigurosidad, como de presos políticos. El difunto Orlando Zapata es un delincuente común venido a más por la manipulación mediática y Guillermo Fariñas es un disidente que no está preso y hace la huelga de hambre desde su casa.

Todos a una, en tremendo coro, le exigen a Cuba la libertad de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos. Esas agencias de noticias y esos medios son los mismos que han silenciado la presencia del terrorista prófugo Posada Carriles en Estados Unidos, autor de la voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación que mató a 73 civiles; que han callado sobre los horrores gringos en Guantánamo y Abu Ghraib; los que no han dicho palabra alguna sobre las 17 veces que la ONU ha votado para que cese el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba; que no han visto las 10 veces que ha votado la ONU para que Israel cese sus violentas agresiones y desalojos contra el pueblo palestino; que les parece legítimo que Estados Unidos gaste más de 80 millones de dólares al año promoviendo desde Miami Radio y TV Martí para subvertir a Cuba y que la agencia gringa para el desarrollo, la USAID, gaste en Venezuela más de 15 millones de dólares al año promoviendo la insurrección de los grupos estudiantiles contra el legítimo gobierno Chávez.

A propósito de la "libertad" en Internet

Lo primero que debe recordarse es que el Internet es un descubrimiento tecnológico norteamericano de hace 40 años. Lo que empezó como una necesidad en las comunicaciones del complejo militar-industrial estadounidense, en prevención de un ataque nuclear, devino en un invento de uso comercial bajo el control de los Estados Unidos. La legislación ha sido elevada para considerarlo un recurso estratégico al igual que la tierra, el mar, el aire, el espacio sideral y el espectro electromagnético y las aparentemente "inofensivas" redes sociales como Facebook, YouTube, Flicker y Twitter han sido declaradas por el Secretario de Defensa Bob Gates como activos estratégicos de gran importancia.

De Twitter afirma su dueño Biz Stone que tiene tres metas "Ayudar en algo a cambiar el mundo, hacer buenos negocios y divertirnos mucho", pero, más allá de la aparente inocencia, estas redes han sido utilizadas para desestabilizar a los países que se niegan a seguir los dictámenes de Washington. Así ocurrió en Ukrania con la revolución naranja, en Moldavia cuando los gringos decidieron desconocer unos resultados electorales, en Irán donde promovieron la insurrección contra el gobierno desconociendo las pasadas elecciones de mitad de 2009 y en China país contra el cual han decidido desplegar abierta ciberguerra para doblegarlo y someterlo a sus designios.

El Internet es usado por Estados Unidos para hacer espionaje financiero y militar y para desarrollar sabotajes a las comunicaciones de países rivales. Además, controla hegemónicamente los millones de DNS, dominios de nombre de servidores de Internet que pueden ser borrados o bloqueados a su antojo. Esto explica la cerrada oposición gringa a que el Internet sea administrado por un organismo multinacional independiente o por las propias Naciones Unidas como un patrimonio de la humanidad.

Así como la Internet puede servir para difundir en tiempo real noticias o rumores, asimismo, la información que allí se compendia puede ser manipulada con fines políticos y propagandísticos. Tal es el caso de Wikipedia, la enciclopedia más famosa en la red, en la cual, cualquier persona puede agregar información editando los artículos. Se ha probado que desde ordenadores de la CIA y el FBI han incursionado en los artículos de Wikipedia para editarlos, matizarlos, o abiertamente desnaturalizarlos sobre temas sensibles para la imagen de los Estados Unidos.

En este marco hay que analizar las actuales confrontaciones de China con el motor de búsqueda Google. La cuestión está en que la proliferación de mentiras en Internet alcanza velocidades de vértigo y en que no se puede controlar en Internet esta tendencia hacia la mentira y la manipulación. En últimas, nadie es responsable por lo que allí aparece. Aparece así otro frente de lucha por la defensa de la soberanía nacional. Ella tendrá que ser defendida no sólo contra el tradicional neocolonialismo militar o económico, sino contra el más sutil pero no por ello menos abrumador colonialismo informático.

Por ahora, sólo una potencia como China poseedora de más de 800 mil millones de dólares de deuda norteamericana puede plantear tal desafío a la hegemonía norteamericana, pero, más temprano que tarde, los demás países deberán adoptar medidas semejantes.

Los chinos, con razón, consideran que deben limitar cualquier contenido que dañe la seguridad nacional o los intereses sociales. Por ello, permitieron el ingreso de Google en el año 2004 con la condición de censurar el acceso a páginas pornográficas y a las páginas de las redes Facebook, Twitter, YouTube, Google Docs y Blogger, así como bloquear versiones sobre los sucesos de la plaza de Tien Anmen en 1989 y el aliento a las pretensiones separatistas de las provincias chinas del Tibet y Xinjiang.

Las cosas están amenazando con tomar ribetes mayores. Estados Unidos se ha declarado decepcionado por los hechos y ha amenazado con denunciar a China ante la OMC por el caso Google por considerarlo violatorio del libre comercio. El doble juego de Estados Unidos hacia China tiene que ver, de una parte, con la cautela con que debe tratar a uno de los más poderosos poseedores de títulos de deuda y de otra, con las ancestrales pretensiones imperialistas de mantener su hegemonía en la cuenca del pacífico vendiendo armas a Taiwán, promoviendo el separatismo de las provincias chinas, alentando con reuniones bilaterales la insubordinación del Dalai Lama y elevando los aranceles a los neumáticos y derivados de acero provenientes de China. Aun así, sin embargo, los chinos le han dicho a Google que tiene que cumplir las leyes chinas y para menguar su arrogancia han respondido que "En el pasado, Internet en China se ha desarrollado muy bien sin Google y los internautas chinos podrán seguir en línea sin Google", rematando que "El planeta no dejará de girar porque Google se vaya".

Raúl Arroyave Arango es Director Dpto. Relaciones Internacionales CUT.

miércoles, 31 de marzo de 2010

El impacto social de la Asignación Universal por Hijo


El impacto social de la Asignación Universal por Hijo

Irina Santesteban (LA ARENA)

Un estudio reveló datos del impacto económico, social y educativo que ha producido la Asignación Universal por hijo, en los primeros cinco meses de su implementación.

A pesar de los gritos agoreros de algunos dirigentes de la oposición, que pronosticaban para la Argentina la peor de todas las crisis para fines del año pasado, la realidad, aunque dura y difícil para la mayor parte de los argentinos y las argentinas, muestra algunos indicadores positivos. Claro que en un país capitalista y dependiente, con una fuerte desigualdad en cuanto a la distribución de la riqueza, esos datos son más o menos positivos según el cristal con que se mire, o el bolsillo con que se cuente.

Aún en el peor año de la crisis económica mundial, el pasado 2009, en Argentina hubo sectores que tuvieron grandes ganancias, por caso, los bancos, que ganaron un 68 por ciento más que en 2008, o las automotrices, a las que se augura un año récord en cuanto a ventas. Y para las patronales agropecuarias, que tantas protestas realizaron en 2008 en contra del aumento de las retenciones, también se anuncia un gran año en este 2010 del Bicentenario, pues se calcula que la cosecha récord que habrá este año, dejará en ese sector veinte mil millones de pesos más que los que vienen cosechando copiosamente en los últimos años.

Claro que esta buena situación es la de algunos sectores de la economía, los que siempre ganan o por lo menos, si hay pérdidas, pueden trasladarlas hacia abajo. Pero muy distinta es la situación en los sectores más humildes, ésos que fueron devastados por todas las crisis, en especial la de 2001-2001, cuando millones de desocupados y subocupados, y más millones de trabajadores a quienes se les había devaluado un 300 por ciento sus ingresos (por decisión del entonces presidente que ahora quiere volver a ser, y promete perdón para los crímenes de lesa humanidad), a ésos el crecimiento económico les llega en cuenta gotas, cuando les llega.

Reclamo popular

La Asignación Universal por Hijo fue una propuesta que vino del campo popular, desde la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y el Frente Nacional contra la Pobreza, que a fines de los 90 proponía una Asignación Universal de 380 pesos, para combatir los altos índices de pobreza que había entonces en el país, mediante un shock distributivo, con un fuerte impacto en la economía.

Aunque varios años más tarde y con un monto menor (la mitad), el gobierno de la presidenta Cristina Fernández implementó la Asignación Universal por Hijo (AUH), destinando para ello los fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), ampliados luego de la eliminación del sistema de jubilación privada, de las Administradoras de Fondos de Pensión (AFJP). Este sistema había sido instaurado por el menemismo en los 90 y fue uno de los saqueos más grandes en cuanto a la apropiación por parte de los bancos (dueños de las AFJP) de los aportes de los trabajadores activos, pues del 11 por ciento que aportaba cada empleado, la AFJP se quedaba con casi un 4 por ciento.

La AUH beneficia a todos los hijos de los desocupados o trabajadores informales, con una suma mensual de 180 pesos, de la cual perciben efectivamente todos los meses el 80 por ciento (144 pesos), y el resto se abona una vez al año, luego de acreditar la escolaridad del niño o adolescente, o presentar el carnet de vacunas obligatorias completo, en el caso de los niños menores de 5 años.

Escolaridad

¿Qué dicen los datos del informe del Ministerio de Economía respecto al impacto de esta asignación? En primer lugar, que hoy perciben ese beneficio 3,4 millones de niños y adolescentes, menores de 18 años, quienes además recibirán hasta el próximo 30 de abril una Libreta Nacional de Seguridad Social, Salud y Educación, donde deben registrarse los controles médicos, los esquemas de vacunación, la inscripción al Plan Nacer en el caso de los menores de 5 años y la asistencia a la escuela.

Cabría preguntarse por qué esa libreta, tan necesaria para que el Estado tenga un registro invalorable sobre la situación de la niñez y la adolescencia, su escolaridad, su estado de salud, etc., no es una obligación para todos los menores de 18 años, algo así como el documento de identidad de la infancia, aún para aquellos que pertenecen a sectores con mejores recursos, pero que no siempre eso es signo de una mejor atención escolar y de salud.

Segundo, que aumentó la escolaridad aproximadamente en un 20 por ciento en el nivel primario y entre un 25 y un 40 por ciento en la secundaria. Así se demuestra el grado de deserción escolar que existía y aún existe en nuestro país, sobre todo entre los y las adolescentes.

Otros beneficios

Juan Carlos Tedesco, ex ministro de Educación y actual director del Instituto de Planificación Educativa, que depende de la Presidencia de la Nación, dice que "el impacto es mayor en adolescentes porque es en el segmento en el que en los últimos años hubo más abandono. Se están construyendo más escuelas y aulas para responder a la demanda. Ahora el desafío es mantenerlos en el estudio. Son jóvenes que ingresan a clase con compañeros de menor edad, que han estado fuera de la cultura del estudio y vienen con problemas sociales arrastrados por años. Pero lo importante es que volvieron". (Página 12, 27/3/10)

En tercer lugar, la AUH provocará también un efecto positivo en cuanto al cumplimiento de los planes de vacunación y los chequeos anuales en los niños menores de 5 años, pues es uno de los requisitos para percibirlo, además de la inscripción obligatoria en el Plan Nacer para los pibes de hasta seis años, un seguro médico que garantiza 71 prestaciones de salud.

Aunque los economistas han resaltado el impacto económico que ha tenido la AUH, en cuanto al aumento de las ventas en supermercados de barrio y en las ventas de alimentos de la canasta básica, la consecuencia más importante y positiva es el inocultable mejoramiento de la situación de la niñez indigente y pobre en la Argentina. No sólo porque ahora esas familias perciben un ingreso de hasta 720 pesos (por un máximo de 5 hijos), que serán destinados fundamentalmente a la compra de alimentos, sino porque eso ha provocado una vuelta a la escuela de niños y adolescentes que habían desertado, en casi todos los casos por causas relacionadas con la pobreza y la indigencia.

Todavía falta

Pero para que la consigna "Ningún Pibe con Hambre en la Argentina" sea una realidad, el gobierno debería perfeccionar y ampliar ese plan, por ejemplo:

Aumentar el monto de la AUH, llevándola a 350 pesos, con la misma modalidad que tiene hoy, que se percibe el 80 por ciento todos los meses y el 20 por ciento restante una vez al año, luego que se demuestra el cumplimiento del requisito de la escolaridad y de los controles médicos.

Que sea universal, que lo perciban todos los trabajadores, aún los formales, aunque se podrían establecer montos diferenciados para beneficiar con mayores sumas a los desocupados y los trabajadores de menores ingresos.

Que no haya límites en la cantidad de hijos, que hoy se estableció en cinco. Hay muchas familias con más de esa cantidad de hijos menores de 18 años. No hay razón para que el sexto, séptimo u octavo hijo queden fuera de la AUH.

Que se amplíen las redes de contención por parte del Estado nacional, las provincias y los municipios, para que por medio de trabajadores sociales se haga un efectivo control de las familias que perciben el ingreso de la AUH, pero que aún continúan en riesgo, por diferentes causas. Por ejemplo, aún cuando hayan disminuido los índices de pobreza e indigencia, sigue habiendo niños en las calles y trenes, en especial en las grandes ciudades. ¿Esos niños están recibiendo la Asignación? Si es así, hay que trabajar con la familia para que esos niños no estén las calles, mendigando, y expuestos a todos los riesgos que esa situación puede acarrearles.



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Cecilia Santos Popper
Enfermera Universitaria
Colonia Santa Rosa - Salta


viernes, 15 de enero de 2010

sábado, 19 de diciembre de 2009

Camilo Blajaquis

Camilo Blajaquis (seudónimo) podría ser tapa de cualquier matutino de esta época.
Tiene 20 años y desde los 16 está preso en Ezeiza, condenado por participar de un secuestro extorsivo.
Es un pibe chorro, un pibe gorra, un villero, un punga, un gato, un negro de mierda, un menor arruinado, un menor imputable (e imputdado), el enemigo, el otro, la mancha, el error, la pobreza, el rancho, el paco, la yuta, el juez de menores. Es argentino.

Camilo podrá salir en libertad condicional por "buena conducta" a partir del 15 de enero. Está por terminar la carrera de filosofía. Cita a Nietsche, a Kant y a Hegel. 
Pero lo mejor de todo es que Camilo escribe .
Lo peor de todo es que como Camilo, hay pocos.

La próxima vez que un pibe gorra nos de miedo, pensemos en Camilo.


Cecilia



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Cecilia Santos Popper
Enfermera Universitaria
Colonia Santa Rosa - Salta


martes, 27 de octubre de 2009

El negocio de tus sueños con la miseria de otros....

El negocio de tus sueños con la miseria de otros....

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Muchas veces hasta hoy, había escuchado decir (sobre todo a mujeres) que la vida te cambia con la llegada de un hijo. Pero que no solamente cambia la vida en términos de horarios y responsabilidades, sino que cambia también en relación a la forma que uno tiene de vincularse con el mundo y con las cosas que pasan en él.

Hoy, a poco de cumplirse un año del nacimiento de mi primer hijo he comprobado con contundencia, que dicha afirmación es real.

Siempre me consideré una persona con gran interés por los temas "sociales" (la política, la sociedad, la pobreza, etc.) y comprometida con mis ideas. Desde que soy chiquita he manifestado cierta inclinación por revelarme ante las injusticias sociales (recuerdo haber defendido los planteos salariales de los trabajadores en una cena familiar cuando apenas tenía 8 o 9 años), pero nunca como ahora he sentido tanta indignación cuando me veo testigo de una situación injusta. Y es porque cuando miro a mi hijo jugar, crecer, alimentarse adecuadamente, siento una enorme felicidad pero a la vez caigo en la cuenta de que para que él tenga todo esto, otros tienen que tener mucho menos, o no tienen que tener nada.

Escribo estas líneas después de haber visto el programa de Tinelli. Debo aclarar que no suelo ver ese programa, aunque si recibo "de rebote" el resúmen que de él hacen luego todos los programas que saturan el aire repitiendo lo sucedido la noche anterior (programas a los que yo llamo "descomponedores", que cual bacterias ante la materia orgánica en descomposición, la consumen en su beneficio).

Ahora resulta que la pobreza vende. Y si no, no se explica por qué Tinelli decidió ir "mechando" su show de baile, tetas y escándalos de vinilo y plataforma con escenas de lo "que pasa en nuestro país" apelando a la infalible sensibilería y explotación de los desauseados a los que la televisión ya nos tiene acostumbrados


Y una vez mas, compramos tamaño buzón. Y es que el programa "revivió" en su rating gracias al hambre y las carencias de los otros. Este mismo conductor que hoy llora lágrimas de cocodrilo ante las imágenes de esos chicos pobres que nada tienen, hace no mucho tiempo pregonaba a los cuatro vientos a favor de la pena de muerte para los pibes chorros porque "no se puede andar en la calle y tenés que vivir encerrado en un country" (sic). Será que Marcelo entendió todo de golpe y se dio cuenta de que el es rico y ellos son pobres y que eso es injusto?. Acaso Tinellí entró en razones y ahora se propone desde su programa, hacer una revolución social y terminar con la desigualdad y la injusticia?. No lo creo...

En el programa de hoy veo las caritas de unos chicos de una villa miseria de San Miguel, a quienes una digna mujer (cuyos pasado también incluye desamparo, hambre y calle) les provee del almuerzo y la merienda todos los días. Chicos con desnutrición crónica, con retraso en su crecimiento, con la mirada perdida mas allá de las cámaras, las luces y la euforia mediática. Veo a esos mismos chicos todos los días en el pueblo donde vivo. Y miro a esos chicos y me es imposible no pensar en mi hijo. Me es difícil no sentir dolor pero no por ellos, sino por pensar en la remota posibilidad de que algún día mi hijo tenga que vivir un vida como esa. Y es ahí cuando vuelvo a caer en la cuenta de que "afortunadamente" mi hijo nació de este lado de la injusticia. Y me siento mas vacía que antes.

En el programa de ayer le tocó turno a los chicos de Pichanal (nombre que aún hoy Tinelli no sabe pronunciar correctamente). Se trata de un pueblo ubicado al norte de la provincia de Salta, a 25 km de donde hoy vivo con mi familia. Tinelli, hasta en eso se te mojó la polvora, porque lo que se vio no es nuevo, se ve todos los días... Se ve en Salta, en Tucumán, en Buenos Aires. Lo que se ve, en definitiva, es gente pobre y excluída.

Pero claro, aparecer en la tele te coloca una posición diferente. Por que la tele todo lo deforma y adapta al mercado y a lo que "a la gente le gusta", inclusive lo terrible e inmoral se convierte en televisivo. Si no, no me explico porque ha subido tanto el rating del programa de Tinelli.

Y los famosos, obsenos, que no escatiman en peleas y entredichos con guiones que dan náusea. Beneficiarios de la publicidad que el hambre y el dolor les genera, se muestran conmovidos y compromentidos con su "sueño" o su "soñador" (o sea, el que padece el hambre y la miseria), para luego aprovecharse de tal exposición y firmar jugosos contratos "para la temporada". Y ya en diciembre ni se acuerdan del nombre del pibito que les dejó los mocos pegados en la mejilla.

Pero esto que estoy diciendo no es nada nuevo, no creo estar aportando ningún concepto que no haya sido expresado aún en relación a este patético programa.

La pregunta que me hago tiene que ver con la solidaridad, vale la pena?

Tiene sentido ayudar a una escuela que se viene a pedazos o a un comedor infantil, si lo único que se consigue (aparte de materiales y comida) es perpetuar esa situación de opresión y exclusión?. O será que además de expiar culpas, mediante estas acciones pretenemos seguir marcando las diferencias entre "ellos" y nosotros?. No valdría mas la pena ocupar toooooodos esos minutos de televisión malgastados en programas que deforman la mente y la cultura de los pueblos, en transmitir contenidos que le permitan a la gente romper con la cadena de la dependencia y el sometimiento?. No sería mas honesto y moral sentirnos uno mas de ellos y que el hambre de los otros nos duela tanto como si fuesen nuestro propios hijos?.

Que a algunos les conviene perpetuar la pobreza, eso lo tengo CLARO. Pero ese es el enemigo mas frecuente y visible de la justicia. Creo que la verdadera batalla debemos librarla hacia otra dirección. El verdadero generador de pobres está adentro nuestro. En el tipo y la mina comunes, del barrio, de la ciudad. En los seguidores de Tinelli. En definitiva, en nosotros mismos que creemos que tirando un par de zapatillas viejas y una caja de leche en polvo (la de oferta ) en un canasto estamos haciendo justicia.

Decía Paulo Freire "... la búsqueda del ser mas a través del individualismo conduce al egoista tener mas, un forma de ser menos..."

Yo espero, por lo menos, ser mas en mis hijos...

CUARENTENA SI O NO?

Hace ya varias semanas que tengo opiniones encontradas sobre la verdadera efectividad de las medidas de aislamiento que la ma...